Qué son las casas astrológicas
Las casas son doce divisiones del cielo visto desde el lugar donde naciste, trazadas a partir de dos líneas: el horizonte (donde el cielo se junta con la tierra) y el meridiano (la línea norte-sur que pasa por encima de tu cabeza). Cada casa corresponde a un área de la vida: el dinero, la pareja, el trabajo, la casa familiar. Un planeta en tu casa 7 actúa sobre todo en tus relaciones de pareja; el mismo planeta en la casa 10 lo hace en tu carrera.
La forma más sencilla de recordarlo es una frase con tres piezas. Los planetas dicen qué se mueve: Venus el afecto, Marte el impulso, Saturno la responsabilidad. Los signos dicen cómo: Marte en Libra negocia, Marte en Aries embiste. Las casas dicen dónde: ese Marte en la casa 2 pelea por dinero, en la casa 4 por la familia. Leer una carta, como explicamos en cómo leer la carta natal, es juntar las tres cosas.
La diferencia fundamental con los signos es de dónde salen. El zodiaco es una franja del cielo fija respecto al Sol y las estaciones; las casas, en cambio, son locales: dependen de tu horizonte. Dos personas nacidas en el mismo minuto, una en Madrid y otra en Ciudad de México, tienen a todos los planetas en los mismos signos pero en casas completamente distintas.
Hay un detalle que confunde a mucha gente. Las casas se numeran en sentido contrario a las agujas del reloj a partir del ascendente, pero el movimiento diario del cielo las recorre en el sentido de las agujas. El Sol sale por el ascendente, sube por las casas 12, 11 y 10 hasta el mediocielo al mediodía, baja por la 9 y la 8 hasta ponerse en el descendente, y pasa la noche bajo el horizonte en las casas 6 a 1. Por eso la casa del Sol revela la hora aproximada del nacimiento: Sol en la casa 12 significa que naciste en las dos horas siguientes al amanecer; Sol en la casa 4, alrededor de la medianoche.
Por qué las casas necesitan la hora exacta de nacimiento
Porque las casas dan una vuelta completa al cielo cada día. Con la rotación de la Tierra, cada cúspide recorre los 360° del zodiaco en unas 24 horas, es decir alrededor de 1° cada 4 minutos en promedio. Un error de una hora desplaza el ascendente y las demás cúspides unos 15°, medio signo.
La consecuencia práctica es que los signos de los planetas aguantan bien una hora de nacimiento aproximada (salvo la Luna, que avanza unos 13° al día), pero las casas no. Un planeta a 3° de una cúspide puede cambiar de casa con un error de doce minutos. Si tu hora viene de memoria familiar («nació a media tarde»), las casas son la parte de la carta que debes tomar con más cautela, y la más valiosa de corregir con el acta de nacimiento.
El cálculo en sí es el mismo que el del ascendente: hora local, huso horario histórico, tiempo sidéreo y latitud. Lo detallamos paso a paso en la calculadora del ascendente. La calculadora de arriba hace todo eso con la Swiss Ephemeris y el sistema Placidus, el mismo que usa tu carta natal completa.
Los cuatro ángulos y las casas angulares, sucedentes y cadentes
Los ángulos son los cuatro puntos donde el horizonte y el meridiano cortan la eclíptica, y son las cúspides más importantes de la carta. El ascendente (ASC) es el grado que subía por el este y abre la casa 1. El fondo del cielo (IC) es el punto más bajo, bajo tus pies, y abre la casa 4. El descendente (DSC) es el grado que se ponía por el oeste y abre la casa 7. El mediocielo (MC) es el punto más alto que cruzaba el meridiano y abre la casa 10.
ASC y DSC son siempre exactamente opuestos, igual que MC e IC. Lo que no está fijo es el ángulo entre ambos ejes: el MC no cae necesariamente 90° después del ascendente, y fuera del ecuador puede quedar bastante lejos de eso. Por eso las casas de un mismo cuadrante pueden tener tamaños muy distintos, como veremos con la latitud.
Las doce casas se agrupan de tres en tres según su posición respecto a los ángulos. Las angulares empiezan en un ángulo y son las más visibles: un planeta ahí se nota y actúa hacia afuera. Las sucedentes vienen a continuación y consolidan lo que las angulares inician: recursos, vínculos estables, lo que se acumula. Las cadentes preceden al siguiente ángulo y son casas de aprendizaje, ajuste y preparación.
| Tipo | Casas | Signos naturales | Función |
|---|---|---|---|
| Angulares | 1, 4, 7, 10 | Aries, Cáncer, Libra, Capricornio | Iniciar, actuar, ser visible |
| Sucedentes | 2, 5, 8, 11 | Tauro, Leo, Escorpio, Acuario | Consolidar, sostener, acumular |
| Cadentes | 3, 6, 9, 12 | Géminis, Virgo, Sagitario, Piscis | Aprender, ajustar, transmitir |
La correspondencia no es casual: las casas angulares coinciden con los signos cardinales, las sucedentes con los fijos y las cadentes con los mutables. Un planeta cerca de un ángulo, sobre todo a pocos grados del ascendente o del mediocielo, suele pesar mucho más en la carta que el mismo planeta en una casa cadente.
Las 12 casas astrológicas y sus significados
Cada casa tiene un signo y un planeta «naturales»: los que le corresponderían si el ascendente estuviera a 0° de Aries. Esa asociación ayuda a entender el tono de la casa, pero en tu carta concreta el signo de cada cúspide y su regente serán otros. Para cada casa verás qué áreas cubre, qué suelen mostrar los planetas que caen en ella y qué significa si está vacía.
Casa 1: la identidad, el cuerpo y la forma de empezar
La casa 1 empieza en el ascendente y representa a la persona misma: el cuerpo, la apariencia, la vitalidad, el temperamento con que encaras lo nuevo y la primera impresión que dejas. Su signo natural es Aries y su regente natural, Marte, lo que le da su carácter de arranque: es la casa del «yo empiezo».
Los planetas en la casa 1 se ven. No se quedan en el interior: forman parte de tu manera de estar en una habitación. Con el Sol aquí, la identidad y la presencia van juntas y cuesta pasar desapercibido. Con la Luna, el estado de ánimo se lee en la cara. Con Marte, hay energía física, prisa y una franqueza que a veces se toma por agresividad. Con Saturno, la primera impresión es seria o reservada, y es frecuente que la persona se sienta más cómoda en su cuerpo con los años que en la juventud.
La casa 1 nunca está realmente vacía, porque su cúspide es el ascendente, que ya dice mucho por sí solo. Si no hay planetas, se lee el signo del ascendente y, sobre todo, su regente: dónde está ese planeta indica hacia qué área de la vida se dirige tu energía personal. Un ascendente Tauro con Venus en la casa 10, por ejemplo, describe a alguien cuya identidad se construye en buena parte a través del trabajo y la imagen pública.
Ejemplo: una persona con Júpiter a 4° del ascendente suele parecer más grande de lo que es, en presencia o literalmente. Tiende a la expansión, al optimismo y, con los años, a cuidar de no excederse en la comida. Tienes la guía completa del ascendente en calcular ascendente.
Casa 2: el dinero, los recursos y lo que valoras
La casa 2 es la de los recursos propios: el dinero que ganas, tus posesiones, tus talentos aprovechables y, en un sentido más profundo, lo que valoras y el valor que te das. Su signo natural es Tauro y su regente, Venus. Es una casa sucedente: consolida en algo tangible la energía que la casa 1 pone en marcha.
Los planetas aquí describen cómo ganas y cómo gastas. Marte en la casa 2 gana a base de esfuerzo e iniciativa, y gasta con el mismo impulso. Venus aquí aprecia lo bello y lo cómodo, y a menudo gana con algo relacionado con el arte, el trato con la gente o el gusto. Saturno en la 2 suele vivir el dinero como asunto serio: inseguridad temprana, prudencia, y una construcción lenta que con disciplina termina siendo sólida. Júpiter amplía tanto los ingresos como la tendencia a gastarlos.
Una casa 2 vacía no significa falta de dinero ni desinterés por él; significa que no es el escenario donde se concentra la acción de tu carta. El signo en la cúspide indica tu estilo con los recursos (Virgo en la cúspide: presupuesto y detalle; Sagitario: generosidad y apuestas) y el planeta que lo rige indica de dónde suele venir el dinero. Si el regente de tu casa 2 está en la casa 9, por ejemplo, los ingresos tienden a vincularse a la enseñanza, el extranjero o las publicaciones.
Ejemplo: Luna en la casa 2 da ingresos que fluctúan como fluctúa el ánimo, y una necesidad emocional de seguridad material: tener un colchón ahorrado no es para esta persona un lujo, sino lo que le permite dormir en paz.
Casa 3: la comunicación, los hermanos y el entorno cercano
La casa 3 gobierna la mente cotidiana y todo lo que se mueve a poca distancia: cómo hablas, escribes y aprendes, los hermanos y primos, los vecinos, la escuela primaria, los trayectos cortos, los mensajes y el barrio. Su signo natural es Géminis y su regente, Mercurio. Es cadente: una casa de aprendizaje y de intercambio.
Con planetas aquí, la comunicación ocupa un lugar central en la vida. Mercurio en la casa 3 está en su casa natural: mente rápida, curiosidad constante, facilidad para escribir o enseñar. La Luna aquí hace que el pensamiento cambie con el estado de ánimo y suele dar gusto por escribir diarios o mantener contacto frecuente con los hermanos. Saturno en la 3 puede indicar un aprendizaje temprano lento o la sensación de que nadie escucha, que con el tiempo se convierte en rigor y en palabra de peso. Urano aquí da ideas originales y una mente que salta de un tema a otro.
Una casa 3 vacía no indica que no tengas hermanos ni que te cueste comunicarte. Se lee el signo de la cúspide (Escorpio en la cúspide de la 3: hablas poco y con intención) y la posición de su regente.
Ejemplo: Marte en la casa 3 tiende a discutir con soltura y a veces con dureza, a conducir rápido y a tener una relación de rivalidad o de complicidad intensa con algún hermano. Bien canalizado, da una persona que defiende ideas con energía y que se luce en el debate o el periodismo.
Casa 4: el hogar, la familia y las raíces
La casa 4 empieza en el fondo del cielo, el punto más bajo de la carta, y representa lo que está debajo de todo: el hogar, la familia de origen, las raíces, la vida privada, la relación con uno de los padres y el modo en que se vive la última etapa de la vida. Su signo natural es Cáncer y su regente, la Luna. Es angular: lo que pasa aquí tiene consecuencias visibles, aunque ocurra puertas adentro.
La tradición discute qué padre corresponde a la casa 4 y cuál a la 10; en la práctica conviene leerla como el progenitor que más marcó el ambiente doméstico. Los planetas aquí describen ese ambiente. La Luna en la 4 da un apego profundo al hogar y a la familia. Saturno aquí sugiere una infancia con responsabilidades tempranas o un clima familiar frío, y a menudo un adulto que construye con mucho cuidado su propio hogar. Urano en la 4 habla de mudanzas, de un hogar poco convencional o de una familia con algún giro inesperado. Plutón aquí indica dinámicas familiares intensas, secretos o una transformación profunda vinculada al origen.
Una casa 4 vacía sigue teniendo el IC como cúspide. Su signo y su regente describen tu relación con las raíces: Libra en el IC busca un hogar armonioso y estéticamente cuidado; Capricornio, uno sólido y ordenado.
Ejemplo: el Sol en la casa 4 indica que naciste de noche, alrededor de la medianoche, y suele describir a alguien que encuentra su centro en lo privado: la casa, la familia propia o un proyecto que crece lejos de la vista pública antes de hacerse conocido.
Casa 5: la creatividad, el romance y los hijos
La casa 5 es la del placer y la expresión: la creatividad, el juego, el romance (el enamoramiento, no el compromiso, que es de la 7), los hijos, las aficiones, el deporte como disfrute y la especulación. Su signo natural es Leo y su regente, el Sol. Es sucedente: lo que la persona produce a partir de su identidad, sea una obra o un hijo.
Los planetas aquí marcan cómo te diviertes, cómo te enamoras y qué creas. Venus en la casa 5 es una de las posiciones más románticas de la carta: talento artístico, gusto por el cortejo y facilidad para disfrutar. El Sol aquí, en su casa natural, necesita brillar con algo propio, ya sea escenario, obra o proyecto. Saturno en la 5 puede vivir la diversión con cierta seriedad o tardar en permitirse el juego; también se asocia con tener hijos tarde o con vivir la crianza como una gran responsabilidad. Júpiter aquí amplía la creatividad, el gusto por el riesgo y, según la tradición, la relación con los hijos.
Una casa 5 vacía no significa que no vayas a tener hijos ni que no te diviertas: esas preguntas se responden con el signo de la cúspide, su regente y el resto de la carta, nunca con la ausencia de planetas.
Ejemplo: Marte en la casa 5 tiende a vivir el amor como una conquista y el deporte como una competición. Encaja con personas a las que les gusta arriesgar, sea en una apuesta, en un escenario o en una declaración de amor sin red.
Casa 6: el trabajo diario, la salud y las rutinas
La casa 6 es la de la vida diaria práctica: el trabajo que haces cada día (no la carrera, que es de la 10), las rutinas, los hábitos de salud, el servicio, los compañeros y subordinados, y también las mascotas. Su signo natural es Virgo y su regente, Mercurio. Es cadente: una casa de ajuste, de mejora y de oficio.
Los planetas aquí describen tu relación con el trabajo y con el cuerpo como herramienta. Marte en la casa 6 trabaja mucho y rápido, y tiene que vigilar el agotamiento y las inflamaciones; rinde mejor con actividad física regular. Saturno aquí da una disciplina laboral notable y a veces una sensación de que el trabajo nunca termina. Neptuno en la 6 puede indicar vocación de servicio o de cuidado, pero también rutinas difusas y una sensibilidad física que conviene atender. Venus aquí busca un ambiente laboral agradable y suele llevarse bien con los compañeros.
Una casa 6 vacía no dice nada malo ni bueno sobre la salud. Las cuestiones de salud se leen en toda la carta y, sobre todo, se consultan con un médico; la astrología no diagnostica nada. Lo que el signo de la cúspide y su regente describen es tu estilo con los hábitos: Aries en la 6 trabaja por impulsos; Tauro, a ritmo constante.
Ejemplo: la Luna en la casa 6 hace que el ánimo y la rutina vayan juntos: cuando la rutina se desordena, se resiente el humor, y cuidar de otros, sea gente o animales, suele ser parte de lo que da estabilidad.
Casa 7: la pareja, el matrimonio y los socios
La casa 7 es la casa de la pareja y de cualquier relación de tú a tú: el matrimonio, la pareja estable, los socios, los contratos, los acuerdos y también los adversarios declarados. Empieza en el descendente, el punto exactamente opuesto al ascendente, y por eso describe lo que no eres tú, lo que buscas, y a menudo proyectas, en el otro. Su signo natural es Libra y su regente, Venus. Es angular: las relaciones tienen aquí efectos visibles y decisivos.
El signo del descendente es siempre el opuesto al de tu ascendente. Un ascendente Aries, independiente e impulsivo, tiene el descendente en Libra: busca a alguien que aporte diplomacia y equilibrio. Un ascendente Virgo tiene el descendente en Piscis y se siente atraído por la sensibilidad y la imaginación que a veces no se permite a sí mismo.
Los planetas en la casa 7 describen el tipo de vínculo y de persona que aparece. Venus aquí favorece las relaciones y da facilidad para el acuerdo. Saturno en la 7 tiende a compromisos serios, a veces tardíos o con personas mayores, y vínculos que se hacen sólidos con el tiempo. Marte aquí atrae personas directas y enérgicas, y puede vivir la pareja con roces o competencia. Plutón en la 7 indica relaciones intensas y transformadoras, con temas de poder que conviene mirar de frente. Urano aquí necesita libertad dentro de la pareja y se asocia con relaciones poco convencionales o comienzos súbitos.
Una casa 7 vacía no significa que vayas a quedarte sin pareja. Es una de las preocupaciones más frecuentes y no tiene base: como mínimo dos casas están vacías en cualquier carta. Se leen el signo del descendente y su regente. Ejemplo: con descendente en Cáncer, la Luna rige la casa 7; si la Luna está en tu casa 10, las relaciones importantes suelen cruzarse con la vida profesional, y no es raro conocer a la pareja en el trabajo.
Casa 8: los recursos compartidos, la intimidad y las crisis
La casa 8 es la casa de lo que se comparte y de lo que se transforma: el dinero de otros y el compartido (el sueldo de la pareja, las herencias, los préstamos, las deudas, los impuestos, los seguros), la intimidad sexual y emocional, las crisis, el duelo y la capacidad de renacer después de una pérdida. Su signo natural es Escorpio; su regente moderno es Plutón y el tradicional, Marte. Es sucedente, y es la casa opuesta a la 2: lo tuyo frente a lo de ambos.
Tiene fama de casa de la muerte, y en la astrología helenística lo era. Conviene ser claro: ningún planeta en la casa 8 predice cómo ni cuándo vas a morir, y no hay nada que temer de tenerla ocupada. Lo que esta casa describe con más utilidad es cómo vives la confianza, la fusión con otro y los cambios que no eliges.
Los planetas aquí intensifican esas experiencias. El Sol en la 8 da una identidad que se forja en las crisis, y a menudo interés por la psicología, la investigación o lo oculto. La Luna aquí vive las emociones con profundidad y le cuesta mostrarse vulnerable. Venus en la 8 busca intimidad intensa y suele asociarse con beneficios a través de la pareja o socios. Júpiter aquí se relaciona tradicionalmente con herencias, apoyo económico de otros o facilidad para gestionar dinero ajeno. Saturno en la 8 pide prudencia con deudas y contratos compartidos, y suele indicar dificultad para soltar el control en la intimidad, que se trabaja con los años.
Una casa 8 vacía es lo más común del mundo y no significa ausencia de crisis ni de vida sexual. Se lee su cúspide y su regente. Ejemplo: Marte en la casa 8 tiende a afrontar las crisis de frente, con deseo intenso y una relación con el dinero compartido en la que hay que pactar con claridad para evitar conflictos de poder; la tradición la asocia con oficios como la cirugía, la investigación o la gestión de crisis.
Casa 9: los estudios superiores, los viajes y las creencias
La casa 9 es la casa del horizonte amplio: los estudios superiores, la filosofía, la religión y las creencias, los viajes largos y el extranjero, la ley, la edición y la enseñanza. Su signo natural es Sagitario y su regente, Júpiter. Es cadente y opuesta a la 3: la mente cercana frente a la mente que busca sentido.
Los planetas aquí describen cómo buscas significado y cómo te relacionas con lo lejano. Júpiter en la 9, en su casa natural, da optimismo, gusto por aprender y por viajar, y a menudo una vida que se cruza con otras culturas. El Sol aquí construye la identidad en torno a una visión del mundo, una fe o una disciplina académica; indica también que naciste a primera hora de la tarde. Saturno en la 9 se toma las creencias muy en serio, cuestiona y estudia a fondo, y puede tardar en viajar o en terminar estudios. Mercurio aquí da mente de profesor o de escritor, interés por los idiomas y facilidad para explicar ideas complejas.
Una casa 9 vacía no significa que no vayas a viajar ni a estudiar. Se lee el signo de la cúspide (Géminis en la 9: curiosidad por muchas filosofías a la vez; Capricornio: creencias prácticas y estudios orientados a una meta) y la posición de su regente.
Ejemplo: la Luna en la casa 9 tiende a sentirse en casa lejos de casa. La tradición la asocia con personas que emigran, que se emocionan con los idiomas o que necesitan una fe, una filosofía o una causa para sentirse en paz.
Casa 10: la carrera, la vocación y la reputación
La casa 10 es la de la vida pública: la carrera, la vocación, la reputación, los logros, la relación con la autoridad y el lugar que ocupas en la sociedad. En el sistema Placidus empieza en el mediocielo, el punto más alto de la carta en el momento de nacer, y por eso describe lo que más se ve de ti desde afuera. Su signo natural es Capricornio y su regente, Saturno. Es angular, y la tradición también la asocia con uno de los padres, normalmente el que representaba la autoridad o el mundo exterior.
El signo del mediocielo es una de las mejores pistas sobre la vocación. MC en Aries busca liderar y abrir caminos; en Virgo, perfeccionar un oficio; en Piscis, trabajar con la imaginación o el cuidado; en Acuario, innovar o trabajar para colectivos.
Los planetas en la casa 10 tienden a ser los más visibles de la carta. El Sol aquí, cerca del mediodía en tu nacimiento, da ambición y necesidad de reconocimiento público. La Luna en la 10 lleva la vida emocional a la esfera pública y se asocia con profesiones de trato con la gente o que cambian a lo largo de la vida. Saturno aquí, en su casa natural, da un ascenso lento y sólido, con responsabilidades tempranas y autoridad ganada con trabajo. Júpiter en la 10 favorece la reputación y las oportunidades profesionales. Neptuno aquí puede dar una vocación artística o espiritual, y también una imagen pública difusa o idealizada que conviene definir.
Una casa 10 vacía no significa falta de carrera: el mediocielo y su regente siguen ahí y suelen bastar para leer la vocación. Ejemplo: con el MC en Leo, el Sol rige la casa 10; si el Sol está en tu casa 6, la carrera tiende a construirse a través del oficio diario, del servicio y de hacer muy bien un trabajo concreto, más que a través de un golpe de fama.
Casa 11: los amigos, los grupos y los proyectos de futuro
La casa 11 es la de la vida en red: los amigos, los grupos, las asociaciones, las comunidades, las causas colectivas, los contactos que te ayudan y los proyectos de futuro. La tradición la llamaba la casa del «buen espíritu» y la relacionaba con los beneficios que llegan a través de la carrera. Su signo natural es Acuario; su regente moderno es Urano y el tradicional, Saturno. Es sucedente y opuesta a la 5: el placer personal frente a los objetivos compartidos.
Los planetas aquí describen cómo te relacionas con los grupos y qué esperas del futuro. El Sol en la 11 brilla en equipo y suele tener un círculo amplio o un papel visible dentro de un colectivo. Venus aquí da amistades afectuosas y a veces relaciones que nacen de una amistad. Saturno en la 11 tiene pocos amigos pero de largo recorrido, y puede sentirse fuera de lugar en grupos grandes. Urano aquí, en su casa natural, busca comunidades afines, causas progresistas o redes poco convencionales. Júpiter en la 11 se asocia con ayuda de contactos y con objetivos ambiciosos.
Una casa 11 vacía no significa que no tengas amigos. Se lee el signo de la cúspide y su regente: Cáncer en la 11 hace de los amigos una segunda familia; Escorpio, amistades pocas, profundas y leales.
Ejemplo: Marte en la casa 11 suele impulsar o liderar grupos, causas y proyectos colectivos, y puede chocar con amigos por diferencias de criterio. Encaja con el perfil de activistas, organizadores y personas que sacan adelante un proyecto con un equipo.
Casa 12: el inconsciente, el retiro y lo oculto
La casa 12 es la de lo que no se ve: el inconsciente, el retiro, la soledad elegida o impuesta, la espiritualidad, los sueños, lo que se hace entre bastidores y las instituciones cerradas (hospitales, monasterios, cárceles). La tradición la llamaba la casa de los enemigos ocultos y del autosabotaje. Su signo natural es Piscis; su regente moderno es Neptuno y el tradicional, Júpiter. Es cadente y precede al ascendente: lo que está a punto de nacer.
Los planetas aquí actúan en silencio. Un planeta en la casa 12 a pocos grados del ascendente estaba a punto de salir por el horizonte y suele leerse también con fuerza en la casa 1. El Sol en la 12 significa que naciste en las dos horas siguientes al amanecer; describe a alguien que necesita tiempo a solas para recargarse y que a menudo trabaja mejor sin público. La Luna aquí oculta las emociones, incluso a sí misma, y conecta con facilidad con el sufrimiento ajeno. Saturno en la 12 puede traer miedos difusos que se disuelven al mirarlos de frente. Júpiter aquí es tradicionalmente un «ángel de la guarda»: ayuda que llega sin hacer ruido.
Una casa 12 vacía no indica falta de vida interior. Se lee su cúspide y su regente: Leo en la cúspide de la 12 puede esconder un orgullo que no se muestra; Virgo, una tendencia a preocuparse en silencio.
Ejemplo: Neptuno en la casa 12, en su casa natural, da una sensibilidad muy fina para lo artístico y lo espiritual, sueños vívidos y necesidad de retiro. La tradición la asocia con músicos, terapeutas y personas que trabajan en hospitales o en organizaciones de ayuda.
Cómo encontrar el regente de una casa
El regente de una casa es el planeta que gobierna el signo que está en su cúspide. Para encontrarlo hay tres pasos: mira en qué signo cae la cúspide de la casa, busca qué planeta rige ese signo y localiza en qué casa y signo está ese planeta en tu carta. Ese planeta lleva los asuntos de la casa hacia el área donde se encuentra.
Las regencias son estas: Aries, Marte; Tauro, Venus; Géminis, Mercurio; Cáncer, la Luna; Leo, el Sol; Virgo, Mercurio; Libra, Venus; Escorpio, Plutón (tradicionalmente Marte); Sagitario, Júpiter; Capricornio, Saturno; Acuario, Urano (tradicionalmente Saturno); Piscis, Neptuno (tradicionalmente Júpiter). Cuando en la cúspide cae Escorpio, Acuario o Piscis, hay dos regentes posibles y vale la pena mirar los dos. La calculadora de arriba te da el regente de cada una de tus casas.
Un ejemplo completo. Supón que la cúspide de tu casa 10 está a 14° de Géminis. Paso 1: el signo es Géminis. Paso 2: Géminis lo rige Mercurio, así que Mercurio es el regente de tu casa 10, la de la carrera. Paso 3: buscas a Mercurio en tu carta y lo encuentras en Virgo, en la casa 3.
La lectura sale casi sola. La carrera (casa 10) se juega en el terreno de la casa 3: la comunicación, la escritura, la enseñanza, los trayectos, el entorno cercano. Mercurio está además en Virgo, uno de sus dos signos de domicilio, lo que refuerza la precisión y el oficio: esta carta describe bien a un editor, un traductor, un docente o alguien que vive de explicar cosas con exactitud. Si ese Mercurio forma además una cuadratura con Saturno, como explicamos en la página de aspectos, el camino profesional tiende a ser más lento y exigente, pero también más sólido.
Se puede ir más lejos. Un planeta que rige una casa y está en otra crea un vínculo entre ambas, y las cadenas de regencias (el regente de tu casa 10 está en la 3, el regente de la 3 está en la 7, y así) dibujan cómo se conectan las áreas de tu vida. El regente del ascendente, llamado regente de la carta, es el más importante de todos: su casa indica hacia dónde se dirige tu energía vital.
Casas vacías y signos interceptados
Una casa vacía es una casa sin planetas, y es algo que tienen todas las cartas: con diez planetas y doce casas, como mínimo dos casas quedan vacías, y en la práctica suelen ser cinco o seis, porque los planetas se agrupan. Mercurio nunca se aleja más de 27,8° del Sol y Venus nunca más de 47,3°, según calculamos nosotros con la efeméride DE440 de la NASA para 1900–2100, así que esos tres cuerpos suelen compartir una o dos casas.
Vacía no significa sin importancia. Significa que esa área de la vida no concentra la tensión o la energía de la carta, pero sigue activa a través del signo de su cúspide y de su regente. Una casa 7 vacía no condena a la soltería, igual que una casa 2 vacía no condena a la pobreza. Además, con los años los planetas en tránsito pasarán por todas tus casas, y la activarán en su momento.
Lo que sí indica una casa muy poblada es el contrario: un énfasis. Tres o cuatro planetas en la misma casa (un stellium) suelen hacer que esa área ocupe buena parte de la biografía.
Los signos interceptados son otro fenómeno que confunde. En los sistemas de casas desiguales, como Placidus, una casa puede medir más de 30°, y entonces puede contener un signo entero sin que ninguna cúspide caiga en él. Ese signo está «interceptado». Como las casas opuestas tienen el mismo tamaño, el signo opuesto también lo estará. A la vez, para compensar, algún signo aparecerá en dos cúspides seguidas. Si tu casa 1 empieza en Géminis y la 2 también en Géminis (en grados distintos), es probable que en algún otro lugar haya un signo interceptado.
Las interceptaciones son más frecuentes cuanto más lejos del ecuador naciste, porque ahí las casas son más desiguales (lo explicamos en la siguiente sección). En Quito son raras; en Madrid o Buenos Aires son comunes; en Reykjavík casi inevitables. Muchos astrólogos leen los planetas en un signo interceptado como recursos que tardan en expresarse; otros no les dan un significado especial. En los sistemas de casas iguales y de signo entero no existen.
Sistemas de casas: Placidus, Koch, iguales, signo entero y otros
Un sistema de casas es el método que se usa para dividir el cielo en doce partes, y existen varios porque no hay una única forma natural de hacerlo: se puede dividir el tiempo, el espacio o el zodiaco. Casi todos coinciden en el ascendente y el mediocielo; donde difieren es en las cúspides intermedias (2, 3, 5, 6, 8, 9, 11 y 12), y por eso un planeta puede cambiar de casa según el sistema.
Placidus es el más usado en la astrología moderna occidental y el que usamos en cartanatal.app. Divide el tiempo, no el espacio. Cada grado del zodiaco tarda un cierto tiempo en subir desde el horizonte hasta el meridiano (su semiarco diurno) y en bajar del horizonte al punto más bajo (su semiarco nocturno). Placidus divide esos semiarcos en tres partes iguales de tiempo: la cúspide de la casa 12 es el grado que ha recorrido un tercio de su camino entre el ascendente y el mediocielo; la de la casa 11, dos tercios. Las casas 2 y 3 se obtienen igual con el semiarco nocturno, y las demás son sus opuestas.
Koch, también llamado «del lugar de nacimiento», es parecido en espíritu pero toma como referencia el tiempo que tarda el grado del mediocielo en ascender. Da resultados próximos a Placidus a latitudes medias y es popular en Alemania. Regiomontano divide en partes iguales el ecuador celeste y lo proyecta sobre la eclíptica; fue el sistema dominante en Europa durante siglos y sigue usándose en astrología horaria. Campanus divide el primer vertical, el círculo que pasa por el este, el cenit y el oeste. Porfirio divide cada cuadrante, el arco entre dos ángulos, en tres partes iguales de zodiaco; es sencillo y funciona a cualquier latitud.
Casas iguales traza doce casas de exactamente 30° a partir del ascendente. Es simple y no tiene interceptaciones, pero el mediocielo deja de ser la cúspide de la casa 10 y puede caer en la 9 o en la 11. Signo entero es el más antiguo: el signo del ascendente completo es la casa 1, el siguiente la casa 2, y así. Era el estándar en la astrología helenística y ha recuperado popularidad.
¿Por qué no coinciden? Porque cada uno responde a una pregunta distinta sobre qué significa «una doceava parte del cielo». Ninguno es objetivamente correcto. Usamos Placidus porque es el estándar de la astrología psicológica moderna, la mayoría de libros y astrólogos lo usan, y respeta los dos ejes de la carta: el ascendente abre la casa 1 y el mediocielo la casa 10. Si comparas tu carta con otra página y un planeta aparece en una casa distinta, lo primero que debes comprobar es el sistema de casas, y lo segundo, la hora.
Por qué el tamaño de las casas depende de la latitud
En Placidus las casas casi nunca miden 30°, y lo desiguales que sean depende sobre todo de la latitud donde naciste: cerca del ecuador las doce casas se parecen mucho entre sí, y hacia los polos unas se encogen y otras se estiran hasta abarcar varios signos. Calculamos nosotros, para cada ciudad, la casa más pequeña y la más grande que aparecen a lo largo de un día sidéreo completo:
| Ciudad | Latitud | Casa más pequeña | Casa más grande |
|---|---|---|---|
| Quito | 0,2° S | 27,6° | 32,6° |
| Bogotá | 4,6° N | 27,0° | 33,5° |
| Ciudad de México | 19,4° N | 24,5° | 37,5° |
| Buenos Aires | 34,6° S | 21,2° | 44,0° |
| Madrid | 40,4° N | 19,6° | 47,8° |
| Nueva York | 40,7° N | 19,5° | 48,1° |
| Londres | 51,5° N | 15,7° | 60,5° |
| Moscú | 55,8° N | 13,6° | 69,8° |
| Reykjavík | 64,1° N | 6,8° | 114,9° |
La razón está en que Placidus divide tiempo, no grados. Un tercio del semiarco de un grado es una cantidad de tiempo; cuántos grados del zodiaco caben en ese tiempo depende de lo rápido que suba esa parte de la eclíptica. Y la eclíptica, inclinada 23,44° respecto al ecuador, no sube a velocidad constante: como mostramos en la página del ascendente, en Moscú Libra tarda tres horas en ascender y Aries cuarenta y dos minutos. Una misma fracción de tiempo contiene pocos grados de un signo lento y muchos de un signo rápido.
En el ecuador todos los grados pasan exactamente doce horas sobre el horizonte, así que todos los semiarcos miden seis horas. Aun así las casas de Quito no son iguales, porque la inclinación de la eclíptica hace que algunos grados crucen el meridiano más deprisa que otros; esa es la diferencia mínima, de 27,6° a 32,6°. Al alejarse del ecuador se suma un segundo efecto: los grados con declinación del mismo hemisferio que el lugar pasan mucho más tiempo sobre el horizonte que los del hemisferio contrario, y los semiarcos se vuelven muy desiguales. En Madrid una casa puede medir menos de 20° y otra casi 48°; en Reykjavík, una puede abarcar casi cuatro signos.
Por encima del círculo polar ártico (66,6°), por ejemplo en Tromsø, a 69,6° N, el problema deja de ser de tamaño: hay partes de la eclíptica que en ciertos momentos ni salen ni se ponen, y un grado que nunca toca el horizonte no tiene semiarco que dividir. Para algunas horas de nacimiento Placidus no tiene solución, y los programas recurren a otro sistema, normalmente Porfirio o signo entero. Si naciste en el norte de Noruega, Suecia, Finlandia, Islandia, Alaska o Siberia, conviene que sepas con qué sistema se calcularon tus casas.
Para quien nació en Latinoamérica o España esto tiene una consecuencia práctica: las cartas de Bogotá o de Lima tienen casas casi iguales, mientras que las de Madrid, Santiago de Chile o Buenos Aires tienen interceptaciones con frecuencia. No es un error del cálculo: es la geometría del cielo en tu latitud.
Preguntas frecuentes
¿Qué son las casas astrológicas?
Son las doce divisiones de la carta natal trazadas a partir del horizonte y el meridiano del lugar y la hora de nacimiento. Cada una representa un área de la vida, como el dinero (casa 2), la pareja (casa 7) o la carrera (casa 10).
¿Cómo calculo mis casas astrológicas?
Necesitas la fecha, la hora exacta y el lugar de nacimiento. Con esos datos la calculadora de esta página te da la cúspide de cada casa, los planetas que caen en ella y su regente, en sistema Placidus.
¿Qué significa tener casas vacías en la carta natal?
Que esa área de la vida no concentra planetas, no que no sea importante. Todas las cartas tienen al menos dos casas vacías; se interpretan por el signo de la cúspide y por la posición de su regente.
¿Qué casa es la del amor y el matrimonio?
La casa 7 rige la pareja estable, el matrimonio y los socios; la casa 5, el enamoramiento y el romance. La casa 8 añade la intimidad y lo que se comparte en la pareja.
¿Qué casa rige el dinero?
La casa 2 rige el dinero propio, lo que ganas y posees. La casa 8 rige el dinero compartido o de otros: herencias, deudas, la economía de la pareja. La casa 10 y la 6 hablan de la carrera y el trabajo que lo generan.
¿Qué sistema de casas es el mejor?
Ninguno es objetivamente correcto. Placidus es el más usado en la astrología moderna y el que usamos aquí; el sistema de signo entero es el más antiguo. Lo importante es saber cuál se usó al comparar cartas.
¿Puedo saber mis casas sin hora de nacimiento?
No con fiabilidad. Las cúspides se mueven alrededor de 1° cada 4 minutos, así que una hora de error desplaza las casas medio signo. Sin hora puedes leer los planetas por signo y por aspecto, pero no por casa.
¿Qué pasa si un planeta está justo en la cúspide de una casa?
Se considera que actúa en las dos casas, y muchos astrólogos leen un planeta situado a menos de unos 2° o 3° antes de una cúspide como si ya estuviera en la casa siguiente. En esos casos la exactitud de la hora de nacimiento es decisiva.